APLICACIÓN
DEL ABONADO DE FONDO EN
SECANO Y REGADIO.
Para
hablar de aplicación de abonado en fondo en los diferentes cultivos,
antes que nada deberíamos de comenzar por definir en qué forma vamos a
emplear los abonos, puesto que si consideramos el estado físico de los
mismos podríamos elegir entre sólidos y líquidos, y hace algún
tiempo, y aún hoy ,en algunos lugares de nuestra geografía, se emplean
abonos gaseosos, como es el caso del AA-82%.
Los
abonos sólidos podemos utilizarlos en forma de polvo, granulado o
compactado ó bien cristalino, y dependiendo de su forma física la
aplicación exigirá unos medios diferentes, bien con diferentes tipos
de máquinas abonadoras, si
los vamos a distribuir en toda la superficie ó localizado, disuelto en
el agua de riego (fertirrigación) ó en cubas de tratamientos, etc.
Si
se trata de abonos líquidos, la cuestión es si se trata de
soluciones ó suspensiones. Las primeras, y como dentro de un
rato tendréis la oportunidad de comprobar en la magnífica exposición
que sin duda nos hará nuestro amigo Rafael Calvo, tienen un tratamiento
muy específico a la hora de su aplicación si se trata en toda la
superficie (soluciones nitrogenadas), o si es
aplicada en fertirrigación.
De
todas maneras, tanto sea elegido un tipo de abono u otro, líquido ó sólido,
hay que tener en cuenta, que para el mejor y mayor aprovechamiento de
los mismos es necesario elegir su momento de aplicación adecuado, la fórmula
idónea, según el cultivo de que se trate, y además la dosis más
acorde con las necesidades del suelo y la planta.
Sí,
han oído bien, las necesidades del suelo además de las de la planta,
pues éste, como sabemos según su composición (estructura,
textura, profundidad, pH,etc) actúa de manera diferente, bloqueando
nutrientes, lixiviándolos, realizándose la transformación de los
abonos en formas solubles que disueltos en el agua puedan ser absorbidos
por las raíces. Por lo expuesto someramente, lo primero que hemos de
conocer es el suelo mediante un análisis del mismo. Para ello, son hoy
muy numerosos los laboratorios especializados que nos pueden
determinar los contenidos en nutrientes, además del resto de parámetros
que van a condicionar la elección del equilibrio adecuado y de la forma
adecuada de los nutrientes para su mejor asimilación y aprovechamiento
por el cultivo.
Las
necesidades de las plantas se determinan fácilmente para una producción
determinada, pues solo es
necesario conocer las extracciones que realizan por determinada cantidad
de cosecha, por ejemplo, por cada 1000 Kgs y multiplicar por la cosecha
esperada. Sería maravilloso el que este dato fuese definitivo, pues
solo nos obligaría a aplicar las distintas cantidades de nutrientes que
resultasen de multiplicar las extracciones por Tm por el nº de Tm.
obtenido. Pero desgraciadamente no es tan sencillo, ya que antes apuntábamos
que el suelo condiciona la disponibilidad de los nutrientes aportados,
según sea su composición. Por ej. el Fósforo aplicado en suelos de
gran contenido en cal, forma fosfato tricálcico, muy insoluble, con lo
cual gran parte del aplicado quedará bloqueado. El Nitrógeno, según
sea la forma en que sea aplicado, NO3,
NH4, Ureica, tendrá una mejor respuesta, dependiendo
principalmente de la textura del suelo y del agua disponible, pues en
exceso, será lavado, tanto en forma NO3 como Ureica y en forma gaseosa
en forma de NH3, NO2, si las condiciones del suelo no son adecuadas. En
cuanto a la potasa, aunque en menor medida que los nitratos, también se
lava con facilidad en suelos ligeros y con abundante agua (lluvia o
riego).
Por
otro lado, el cultivo demanda los nutrientes en cantidades diferentes en
cada momento del ciclo vegetativo, por lo que habrá que tener en cuenta
que si hablamos de abonado de fondo, es decir, de abonado antes de la
siembra, en cultivos anuales, ó
antes de que se inicie el ciclo anual en los arbóreos, habremos de
elegir formas de nutrientes que permitan su máxima permanencia en el
suelo, o bien repartirlo en los momentos de mayor necesidad de los
mismos. Este es el caso del Nitrógeno que habrá que aplicar una parte
en fondo, y lógicamente en forma lenta, para luego completar las
necesidades del cultivo mediante aportaciones en cobertera, con abonos
nitrogenados más rápidos, o bien si las condiciones de temperatura y
humedad son adecuadas, una urea que agilice su transformación bajo la
influencia de esas condiciones climáticas.
En
cuanto al Fósforo y debido a su mayor o menor insolubilidad,
dependiendo principalmente del contenido en carbonatos del suelo, o
incluso a la propia insolubilidad que tienen la mayor parte de los
abonos sólidos, habrá de aplicarse su totalidad en fondo, si bien
luego es permitido, mezclar
productos que contengan Fósforo y Potasio, en épocas de crecimiento,
durante la primavera, sobre todo en cítricos y frutales, incluyendo el
olivar.
La
Potasa, será aplicada también su mayor parte en fondo, si bien, también
en determinados cultivos, como los anteriormente mencionados, puede
aplicarse por vía foliar bajo forma de Cloruro de Potasa soluble,
Nitropotasio (11-0-46) o bien como Potasio quelatado (Hero-K 50).
Pero
esto pertenece a los abonados de cobertera por lo que vamos a seguir con
lo nuestro que es el abonado de fondo.
Una
vez que hayamos obtenido el equilibrio adecuado para abonar de fondo el
cultivo que se trate, es decir, una vez que hayamos tenido en cuenta
todos y cada uno de los parámetros del análisis, habremos de
elegir la fórmula más concentrada posible con el fin de
abaratar al máximo el coste del abonado, pero teniendo en cuenta que
esta fórmula nos proporciona los nutrientes en su forma más
aprovechable por la planta, o sea, con la más alta solubilidad en el
caso del fósforo, y en sus formas más lentas en el caso del Nitrógeno
(ureico-amoniacal), ¿de acuerdo?.
También
debía proporcionarnos, además del NPK, algunos otros elementos
nutritivos que sin duda necesita el cultivo
y que el suelo carece de ellos, como es el caso del Azufre,
Magnesio, Calcio, Hierro, etc. ¡Ah!. Y sobre todo, Materia Orgánica.
Bien
ya tenemos la fórmula completa, la más concentrada, la que contiene en
porcentaje otros elementos necesarios, ......Pero cómo, ¿en sólido ó
líquido?. Creo que es aquí donde debemos hacer un alto y reflexionar.
Está
claro que elijamos una u otra forma física del producto que apliquemos,
estaremos aportando al suelo las U.F. que indica la fórmula, si bien el
fósforo del abono sólido no será aprovechado totalmente pues su
solubilidad al agua no es completa. Para ello basta comprobar las
especificaciones en los sacos en los que se indican la solubilidad
total, la solubilidad al agua, la solubilidad al agua +citrato y la
solubilidad a los ácidos débiles, o al menos es lo que la ley exige.
Por otro lado, el abono sólido debe encontrar suficiente humedad en el
suelo para poder ponerse en estado asimilable para la planta. Pues bien,
estos dos aspectos son los que hacen que de entrada nos inclinemos por
el uso de un abono líquido, porque está claro que no tiene que
disolverse previamente ya que es en la forma que lo aplicamos, quedando
inmediatamente adsorbido en el complejo arcillo-húmico del suelo, y por
otro lado el fósforo aportado va totalmente disuelto en el producto por
lo que el aprovechamiento es total.
Si
a todo esto sumamos que al ser productos que tienen que ser aplicados
por empresas especializadas, y en nuestra casa éstas tienen especial
protección de mercado, al no tener competencia por no comprar
directamente el agricultor por no disponer de maquinaria de aplicación
supone una gran ventaja y factor diferencial con los sólidos.
A
nuestras Suspensiones, diferentes de las de otros fabricantes, nos gusta
más llamarlas EMULSIONES, debido a su altísima calidad, pues no se
decantan, ya que utilizamos materias primas de gran calidad, predispersión
de arcillas, molino hidráulico y disponemos de
un tanque de 2.000 tm de 8+24+0, por lo que su fabricación no es
en caliente.
Podemos
y hacemos tratamientos al suelo, de herbicídas, etc. añadiendo a las
suspensiones el producto. Para ello, se disuelve previamente en un cubo
con agua, y después cuando se está procediendo al llenado del tanque
y esté por la mitad, añadir la mitad del cubo, y luego, al
final la otra mitad y agitar muy fuertemente; es esencial para uniformar
el producto.
También
las suspensiones son un buen medio para incorporar microeelementos;
nosotros disponemos de un cóctel de ellos que permiten corregir su
carencia.
Todos
nuestros líquidos tienen la marca FERTIGOTA; así las suspensiones,
reciben el nombre de FERTIGOTA SUSPENSIÓN,
FERTIGOTA SATURADA (en el caso de tener menos de 7 UF de K2O, es
decir que todos sus elementos son solubles) el producto es líquido,
tiene un 1 ó 2% del total
no solubilizado; se aplican muy comodamente, siendo muy fácil su
manejo, llevan algo de agente “suspensor”, pero son “quasi líquidos”,
normalmente utilizadas en cereales. FERTIGOTA HEROPLUS, son suspensiones
que aporta M.O. en forma fúlvica lo que hace que el fósforo vaya en
parte como fulvofosfato, con lo que existe menos riesgo de retrogradación
del mismo en el suelo, al mismo tiempo que los ácidos fúlvicos son
alimentos (C.P.I.- Complemento Proteínico Líquido)
HEROGRA
carga durante las 24 horas del día en Albolote, para que haya un buen
suministro directo a finca.
Las
aplicaciones se hacen con UNIMOG, con un rendimiento muy alto.
La
gran diversidad de fórmulas de que disponemos nos permite ofrecer
variadas opciones al
comprador y de algún modo huir de las fórmulas tipo en las que
competir siempre es perder.
Las
técnicas de aplicación de las cuales, estoy seguro, hará una gran
exposición nuestro amigo Rafael, al que pido que incluya algunas del
abonado de fondo, van encauzadas a sacar el mayor rendimiento. Se trata
de hacer dos cisternas de 24 Tm. al día
en secano y 75 Tm/ día, en regadío.
Y,
lógicamente buena maquinaria, buen personal. Transvases muy rápidos
con bombas muy potentes, vehículos rápidos, buenas barras
pulverizadoras, autonivelantes.....
José.
Yánez
Albolote, 9 de Abril de 2.002